lunes, 7 de abril de 2014

Gato por liebre

Esta mañana nos despertábamos con la siguiente noticia: "Fraude en el pescado" (Vía El País).

Después de que estallara el escándalo del fraude de la carne de caballo, un programa europeo sobre el etiquetado de productos pesqueros constata que ahora también existe fraude en el pescado, concretamente en el etiquetado del pescado. Se han analizado pescado fresco y productos envasados en 17 ciudades europeas, la mayor parte de las veces el fraude consiste en que el producto que se vende es de menor calidad que el que figura en la etiqueta. El mayor índice de fraude se observa en el etiquetado del atún fresco y troceado (25%), seguido de las conservas de atún (11,3%) y las semiconservas de anchoa (12,2%). 

Para que no nos engañen debemos leer la etiqueta de los alimentos. En el envase de un alimento podemos encontrar información de mucha utilidad para nosotros, y más aun, en el área de información nutricional que puede ayudarnos a seleccionar mejor los ingredientes que formarán parte de nuestra dieta y así, repercutirán en la salud del organismo. Además de visualizar la denominación del producto es fundamental que al comprar un alimento prestemos atención a la fecha de vencimiento o caducidad del producto, así como también, a sus ingredientes y a su forma de conservación.

Hay alimentos que no tienen etiqueta en el mismo producto, como es el caso del pescado o la carne fresca, así como las frutas, verduras y hortalizas. En este caso, debes fijarte bien en algún lugar alrededor, porque aunque no haya etiqueta, debe de aparecer algún cartel informando del origen de estos alimentos. 

Si todo esto te parece un rollo, nosotros ya sabes que lo hacemos por ti. Solo compramos productos de calidad y nuestro pescado viene directamente cada día de la lonja de Málaga



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